Síntoma y Psicoterapia en Parejas Transculturales

por | Jul 7, 2011 | Terapia Transcultural Sistemica y Migracion | 0 Comentarios

El fenómeno de las parejas trasculturales o mixtas constituye una nueva realidad en la España actual de la inmigración, donde está emergiendo una nueva sociedad multicultural. 14.000 matrimonios trasculturales registrados en 2003 así lo atestiguan, representado aproximadamente el 10% de las uniones legales por año. No existen cifras oficiales aún del 2004, las cuales definitivamente han ido en aumento. Aquellas no incluyen las parejas mixtas o trasculturales de hecho pero se estima que su número es ampliamente superior al de los matrimonios trasculturales registrados. Estos datos tienen que ver con los cálculos sobre migración y la necesidad de flujos migratorios hacia España realizada por la Administración.

Aunque no podemos incluir en este apartado los llamados matrimonios de conveniencia para la obtención de estatus legal, esta variante que se presenta no es nada infrecuente en la complejidad trascultural, originando a su vez una mayor complejidad a la problemática trascultural en este tipo de uniones. (Uniones frecuentes no por amor, entre españoles/as y población caribeña).

La frecuencia de consultas solicitadas en Psicoterapia por parejas trasculturales o mixtas ha aumentado considerablemente, pudiéndose estimar que ascienden ya al 25% del total de casos asistidos en Terapia de Pareja, lo cual obliga al psicoterapeuta a extender su mirada ecosistémica y trascultural a la hora de evaluar, analizar e intervenir y no reducirse al microcosmos relacional, comunicacional o sexual de la pareja. (Referencia de ITAD periodo 1999-2005).

La elección actual de parejas trasculturales o mixtas en Europa y en España en particular, puede obedecer a un conjunto de factores entre los que se destacan:

– El fenómeno de la migración como consecuencia de la globalización económica, la cual origina pobreza, hambre, y falta de posibilidades de trabajo o de proyectos. Ej. de ello es la migración Sur –Norte y Este – Oeste.
– El fenómeno de la migración que se convierte en refugio político como consecuencia de la persecución ideológica, política o religiosa.
– El fenómeno de la migración por desplazados por guerras o catastrofes.
– La globalización de las comunicaciones, de los trabajos, de los estudios y por lo tanto aumento de la posibilidad de contratos e intercambios laborales, culturales y académicos, que facilita la trasculturalidad o mestizaje.
– Los viajes por aventura, turismo o curiosidad
– La nueva concepción de uniones de pareja vinculadas por el amor, como expresión de libertad y no como un condicionante que impone la comunidad de origen.

El presente trabajo está basado en el estudio de 50 casos atendidos en nuestro Instituto, dentro de un Programa de Investigación y tratamiento sobre Psicoterapia Trascultural. Tiene por objetivo estudiar los siguientes aspectos:

1. Características particulares de las parejas trasculturales
2. Clasificación de parejas trasculturales
3. Factores que pueden predisponer a la elección de la pareja trascultural o mixta
4. Factores de protección y síntomas de vulnerabilidad en las parejas trasculturales
5. Problemas frecuentes de consulta y síntoma en la Psicoterapia Trascultural de las Parejas
6. Enfoque psicoterapéuticos en parejas trasculturales

Características particulares de las parejas trasculturales

Podemos decir que una pareja trascultural o mixta es aquella en la que existen diferencias culturales significativas entre sus miembros (nación, religión, etnia o lengua diferente). Estas diferencias se consideran relevantes en temas de inmigración e integración. Esta definición es insuficiente si no abordamos otros constructos culturales significativamente diferentes para uno o ambos miembros, por ejemplo; diferencias sociales o económicas (rico o pobre), diferencias socio-educativas (licenciado universitario o sin estudios), diferencias de ideología o pertenencia política, incluso dentro de la misma comunidad o país, diferencia de ideas y prácticas sobre el género (machista o feminista) o simplemente diferencias sobre su sentir nacional dentro del mismo territorio (ej. vasco nacionalista, vasco no nacionalista, español sin reconocimiento de las distintas nacionalidades en el territorio, etc.)

Esta forma contextual – cultural diversa de ver estos constructos de cada uno en la pareja nos sirve a los terapeutas como plataforma para estudiar y entender como influyen éstos en la organización y en la vida diaria de la pareja. Obviamente esta mirada nos aleja de un pensamiento monocausal, monocultural de los motivos de encuentro o conflicto de la pareja trascultural y también nos traslada a un tipo de intervención que incluye los distintos factores que puedan estar actuando sobre las relaciones de pareja.

Esto nos exige previamente definir el concepto de cultura como aspecto central a fin de determinar si realmente estamos en presencia de una pareja trascultural o mixta.

Parafraseando a Clifflord Gertz, Celia Falicov y el que suscribe, Eduardo Brik, quien ha agregado varios apartados en los constructos culturales, definimos CULTURA como el “conjunto de conductas adaptativas y formas de ver el mundo compartidas, las cuales provienen de ser miembro simultaneo de distintos contextos:

1. escenario ecológico (rural, suburbano y urbano)
2. ideología ecológica (a favor y en lucha por la protección del medio ambiente, indiferencia, dar primacía a criterios anti-ecológicos)
3. educación y práctica religiosa; agnosticismo o ateismo
4. nacionalidad
5. etnicidad
6. clase social
7. identificaciones y prácticas vinculadas al género
8. identificaciones y prácticas o prejuicios vinculados a la edad
9. identidad sexual (homosexual, heterosexual, bisexual )
10. estatus de minoría o mayoría
11. ocupación o gremio
12. afiliación a partidos políticos
13. afiliación deportiva con mayor incidencia o indiferencia
14. afiliación a grupos musicales o pertenencia a una cultura musical específica
15. pertenencia a una generación histórica particular (generación de la posguerra, generación del exilio, generación de la transición, generación X, generación de la sociedad tecnológica y tecnopráxica)
16. pertenencia a un contingente y periodo migratorio
17. pertenencia a distintos etapas de aculturación
18. identificación o no con valores de una misma generación (consumismo, hedonismo, materialismo)
19. pertenencia a matrimonios biculturales, y a su vez por colectivos específicos
20. tener hijos, cultura de hijos o cultura de matrimonios sin hijos
21. cultura de la telebasura o cultura selectiva (cine, teatro, literatura, viajes, ocio…)
22. cultura de la comunidad y familia vs. cultura individualista, hedonista y materialista
23. cultura de padres e hijos separados
24. cultura de familias reconstituidas
25. otros

Obviamente no están recogidos todos los constructos culturales que pueden intervenir en una pareja y más particularmente en una pareja trascultural, pero sí, estos referentes enunciados son una amplia base de análisis, comprensión e integración a la hora de hacer psicoterapia.

Cuando tratamos un matrimonio trascultural o mixto debemos abordar la significación que los constructos culturales tienen para cada uno, y como ello juega en la organización y vida de la pareja. Acorde a la definición de cultura enunciada, parte de mi contribución a este trabajo es plantear a los psicoterapeutas que las parejas trasculturales o mixtas no solamente están remitidas a cuando existe una nación, religión o etnia diferente, que es donde aparentemente más se vislumbra los constructos significativamente diferentes, si no que el espectro de trasculturalidad pueda abordar o abarcar el conjunto de otros aspectos que van a tener significación tanto en el individuo como en la vida cotidiana de la pareja trascultural.

Las parejas trasculturales son un desafío a las ideas conservadoras de la endogamia nacional, étnica, religiosa y lingüística y un reflejo de las consecuencias en que se está llevando a cabo la globalización. La modernidad trajo consigo que cada individuo actuara en un modo más abierto, más complejo, pero también más contradictorio. Las nuevas normas y expectativas han producido una erosión de los vínculos tradicionales. Muchos esfuerzos se necesitan para poder moverse en dicho mundo, crear una identidad minimamente estable y sentirse emocionalmente bien con la pareja.

Las parejas constituyen una instancia central para cada individuo, para la construcción social de su realidad exterior y un lugar importante para su realidad interior. Es la entidad más frágil por su reducido tamaño y debido a que, los valores e influencias de la familia de origen, la familia extensa, el parentesco, el clan o la comunidad, tienen para gran parte de ellos escasa relevancia hoy.

El carácter monogámico del matrimonio, potencia aún más la debilidad y fragilidad de esta empresa. El éxito o fracaso dependerá de la idiosincrasia de las dos personas y del desarrollo futuro de las mismas en distintos ámbitos, lo cual es difícilmente predecible. Todo dependerá de los esfuerzos permanentes y creativos para pasar satisfactoriamente del periodo de enamoramiento a un periodo de amor maduro.

La mayoría de las parejas trasculturales asistidas en el Centro ITAD, presentaban algunas características comunes en esta cuestión:

a) En un comienzo sentían una gran empatía por el distinto. Entendimiento, comprensión y acercamiento hacia su pareja.
b) No habían presentado inicialmente ningún problema de comunicación aunque sus idiomas o culturas fueran muy diferentes
c) Cuando solicitaban ayuda, “los platos culturales” diferentes eran arrojados sobre el otro, como una forma de expresar la dificultad en la comprensión del otro. El fenómeno cultural diferente había sido negado por una o ambas partes, o el conflicto relacional-cultural había estado expresado pero ahora se había puesto al rojo vivo.
d) Ahora estaban alejados, la empatía era mínima y el cariño estaba “congelado”.

El problema de la identidad en la pareja trascultural se ha convertido en un tema básico de la pareja. Quienes somos, que hacemos, hacia donde vamos, si somos o seremos reconocidos socialmente, son interrogantes habituales en estas parejas. Si bien en la actualidad toda pareja quiere ser individuo y también pareja, en las parejas trasculturales esta cuestión es mucho más relevante, lo que constituye un tema cotidiano en las mismas.

Hasta hace unas décadas la idea de pareja era equivalente a constituir una familia: pareja = matrimonio, paternidad y sexualidad. No había posibilidad de modificación de este constructo. Los roles y funciones establecidos estaban fijados por el contexto social, acentuando las diferencias de género. No se cuestionaban los roles: el hombre traía el dinero a casa, la mujer realizaba labores domésticas y se ocupaba de la crianza y nutrición de los hijos. La identidad de la pareja actual ha variado todos estos aspectos anteriormente citados. Es una identidad en continuo cambio y no precisamente estática como la de antes, se multiplica la necesidad de decisiones y obligaciones rápidas, una amplia movilidad, una gran disponibilidad al servicio de las pretensiones profesionales o económicas, dictadas por las estructuras o formas de cómo están organizados los trabajos, lo que en general está sometido a las leyes del mercado.

Las necesidades de movilidad, flexibilidad, competencia y carrera profesional, no toma en consideración relaciones de pareja ni vínculos sociales, hecho que acompleja el devenir de las parejas trasculturales. Si no se siguen estas leyes, uno se arriesga a perder su trabajo, sus ingresos y su categoría social, el que las acepta se arriesga a perder la pareja, el matrimonio o la familia.

En las parejas trasculturales de España y de Europa en general, la identidad de la pareja y su relación está condicionada por la variación que se ha producido en los siguientes aspectos:

– las relaciones amorosas están separadas de la idea de matrimonio
– la pareja no implica necesariamente tener hijos
– la pareja no implica un solo modelo de convivencia
– la pareja no implica un solo lugar de residencia, ni un solo lugar de trabajo
– la religión no juega un papel fundamental en los valores de la pareja
– existe un intento de intercambio en los roles domésticos, hay gran dosis de individualismo y competencia profesional
– existe una incorporación de la mujer a la vida laboral y una búsqueda de derechos igualitarios en relación al hombre.

Confianza, amor, cariño, sexualidad satisfactoria y paternidad no son suficientes como elementos esenciales si se ignoran aspectos significativos que se influyen mutuamente en la vida de pareja, como: posibilidad o trabajo para uno o ambos; desigualdad cultural ante la sociedad; diferencia de derechos en relación al status legal; fenómenos inherentes a la migración (duelo, integración, disociación y entidades biculturales, etc.); junto a factores económicos, sociales o políticos que condicionan la misma.

La pareja trascultural deberá construir su propio discurso, su propio mundo, lo que les requiere un compromiso mayor. Sin familia extensa o familia de origen próxima en uno de los miembros o en ambos, la pareja que se une ante un juez o ante unos amigos son más frágiles que antes.

En los matrimonios trasculturales, lo extraño del diálogo es que muchas veces este se basa en que tienen experiencias culturales diferentes, no tienen un pasado común y el discurso de cada uno ha sido construido en sectores sociales que no coinciden.

Otro fenómeno que agrega complejidad a la pareja trascultural o mixta es la necesidad de desarrollo de un yo biográfico, no solo de la pareja sino de cada uno de sus miembros. Antes este último era patrimonio solo del hombre, lo cual le daba un poder hegemónico.
En las parejas actuales todos queremos ser individuos y también pareja. Todo es cambiante, negociable, dialogable y modificable. Estas parejas se formularán preguntas específicas:

. ¿Dónde vamos a vivir, en tú país o en el mío?
. ¿Cuánto tiempo estaremos allí?
. ¿Qué tipo de fiestas celebraremos?
. ¿Estaremos con amigos tuyos y míos a la vez o tendremos grupos diferentes?
. ¿Queremos tener hijos? Si los tenemos ¿Qué educación o religión les daremos en caso de que ambos fueran practicantes?
. ¿Cómo pasaremos nuestros tiempos de ocio?
. ¿Con qué frecuencia invitaremos a tu familia o a la mía a pasar una temporada aquí?
. ¿Con qué frecuencia podremos viajar a nuestros países?
. ¿Qué tipo de roles y reglas regirá nuestra vida en común?
. ¿Cómo organizaremos nuestra vida laboral?
. Si yo estoy en paro y yo no tengo estatus legal aún, ¿Tú podrás trabajar y respetar que yo trabaje?
. ¿Qué identidad cultural adoptaremos?

Estas y otras preguntas son muy frecuentes en las parejas mixtas o Transculturales.

¿Qué aspectos particulares tienen las parejas biculturales? La elección de la pareja bicultural o transcultural depende simplemente de la unión de las dos personas y no de poderes ajenos a ellos. El ideal romántico en esta relación, constituye a la vez, su oportunidad y su problema. Las oportunidades pueden resumirse así: si todo va bien es posible que se mantenga algo de la valentía inicial, del optimismo experimental y entonces los matrimonios biculturales resultan vivos e interesantes. Si los problemas de comunicación intercultural se integran en las familias de origen se promoverá la solidaridad con la pareja y se creará un horizonte social más amplio.

Los matrimonios trasculturales van a depender únicamente del acuerdo entre las dos personas. Los momentos iniciales del enamoramiento evocan sentimientos de un intenso y duradero presente, en el cual el pasado y el futuro son irrelevantes.

En las parejas trasculturales cuando el hombre y la mujer no comparten un conjunto de conceptos básicos sobre sus memorias colectivas, los más mínimos aspectos de autoexpresión se convierten en declaraciones de la propia historia cultural, se quiera o no.

Un factor potencial de riesgo de estas parejas es que su conservación ya no depende ni encuentra apoyo externo que tenga el estatus de obligatoriedad para los dos. Otro factor de riesgo es que si sólo se habla de todo lo que se tiene en común y se evita hablar de las diferencias culturales que puedan traer conflicto, estos se producirán posteriormente, poniéndose de manifiesto las profundas diferencias arraigadas en la historia vital de cada uno.

Para un adecuado funcionamiento de los matrimonios trasculturales obviamente deberá haber un reconocimiento y un respeto hacia el otro, un reconocimiento de la otredad y un intento intercultural de incorporar algunos aspectos de la cultura del otro. No es suficiente leer un libro, conocer la gente, el idioma, país o religión del otro, pero si es una aproximación a la interioridad del otro.

Las parejas que más perduran son las que tienen un diálogo continuo semanal sobre su funcionamiento en una clave de sinceridad y apertura. En este intercambio permanente, nos vamos completando con el otro.


Factores que predisponen a la elección de la pareja trascultural o mixta

Diversos son los factores que predisponen a la elección de una pareja trascultural o mixta. Cada profesional tomará este punto de referencia a fin de poder intervenir adecuadamente, dado que de esta manera, comprenderá que búsqueda o búsquedas podía estar haciendo cada miembro de la pareja en esta elección.

1. Escape del mundo familiar o relacional en el que vive
2. Escape de los problemas familiares en la familia de origen
3. Escape de una cultura represiva
4. Seducción por la diferencia
5. Exceso de idealismos y esperanzas en matrimonios biculturales
6. Aceptación de una nueva forma de entender y vivir en un mundo multicultural.
7. Combinación de varias de las arriba enunciadas.

 

Factores de protección y vulnerabilidad de los matrimonios biculturales

Los factores de protección deberán ser tenidos en cuenta a fin de preservar la continuidad de dichas uniones. Obviamente, hacemos incidencia en los aspectos trasculturales e interculturales de la pareja y podemos hacer el esfuerzo de diferenciarlos de aspectos de la relación de pareja no trasculturales, aunque este ejercicio acorde a la definición de cultura que hemos dado, es bastante complejo, dado que nuestra construcción de la realidad se basa en construcciones culturales.

1. Respeto, tolerancia de las creencias, ideas, prácticas o estilos de vida del otro. 2. Evitar juicios sobre lo anterior. 3. Poder hablar de las diferencias no en tono acusatorio 4. Evitar comparaciones sobre lo mejor o peor de la cultura, país o religión del otro. 5. En caso de religión diferente, siempre y cuando ambas respeten la democracia y los derechos humanos, pensar que tanto mi religión como la del otro tiene ideas universalistas a favor del ser humano. 6. Tener receptividad para incorporar algunas pautas o formas de vida de otra cultura: concepto de alimentación, vestidamenta, idea de familia, amistad, etc. 7. En caso de matrimonios o uniones de distinta nacionalidad, intentos de conocer el país, la cultura y la familia del otro en la medida que se pueda. 8. Incorporar y promover los viajes o encuentros con los familiares. Favorecer las comunicaciones con ellos. 9. Tener algunos vínculos con grupos, asociaciones o personas que pertenezcan a la comunidad de origen del inmigrante 10. Acordar o establecer el tipo de ceremonia en caso que haya boda. 11. Tener acordada la forma de convivencia: roles, reglas, normas. 12. Hablar sobre el tipo de educación que se le va a dar a los hijos. 13. En caso de discusiones, evitar arrojar los “platos culturales” sobre el otro.

El conocimiento de los factores de vulnerabilidad en los matrimonios trasculturales permite indagar sobre los mismos, a fin de prevenir conflictos mayores a los ya presentados. De esta manera nos facilita como intervenir psicoterapéuticamente. En nuestro estudio hemos detectado los siguientes factores de vulnerabilidad:

1. Escaso o inexistente apoyo familiar. 2. Dependencia afectiva tóxica de la pareja. 3. Escasa individualización de uno o ambos miembros de la pareja de sus familias de origen. 4. Conflictividad en las relaciones con las familias de origen aún no resueltas. Se han observado problemas de identificación con la figura paterna de uno o de ambos. En las mujeres también se han observado serios problemas en la relación con las madres. 5. Aislamiento familiar o cultural en la comunidad de origen 6. Conflictividad entre los miembros de la pareja en torno a diferencias culturales como: prioridad de cultura comunal, familiar y emocional en oposición a cultura individual, materialista, hedonista y consumista. 7. Adversidad o prejuicio de la sociedad de acogida a los miembros de diferentes culturas. 8. Poca o inexistente adaptación a los cambios en el papel de la mujer en la sociedad y en la pareja actual. 9. Reunificación familiar que no llega. 10. No disponer de una regularidad legal. 11. Trabajar en trabajos no deseados, y de menor status que los que hacían en su sociedad de origen. 12. Situación de paro.

Síntoma y problemas frecuentes de consulta en psicoterapia trascultural ecosistémica

EL SINTOMA EN LA TEORIA SISTÉMICA

El síntoma en la Teoría Sistémica es, generalmente, la expresión de un trastorno disfuncional del sistema, el cual puede ser estructural, es decir que forma parte de la estructura de las relaciones de la pareja y por lo tanto data de tiempo o la disfunción puede ser más reciente, más actual. El síntoma es una ecología de creencias, emociones y acciones, el cual será útil considerarlo como una solución intentada por uno de los miembros para resolver algo.

En definitiva, el síntoma es una creación original que permite y justifica, la llamada al terapeuta y legitima la relación con él. El síntoma es la persistencia de una conducta preocupante que en un momento dado es inaceptable para el sistema o para uno mismo, y que pese a los intentos para modificarlo, cambiarlo, atenuarlo, anularlo se ven frustrados. Dichos intentos de solución del síntoma o problema por parte de los miembros de la pareja en este caso, se incorporan a la historia de interacciones y al mismo tiempo se vuelven parte del problema.

Cuando uno conversa con una pareja trascultural, esta se encontrará a la búsqueda y en la pugna de encontrar soluciones. Se indaga cómo se está construyendo el síntoma y cómo esto fue adquiriendo existencia psicológica en las conversaciones.

El etiquetamiento de síntoma, problema, enfermedad o patología, son un marco de interpretación y de actividad en el lenguaje compartido. Si una entidad clínica es definida como enfermedad incurable por una autoridad médica o psicológica, por ejemplo, la esquizofrenia, el trastorno de personalidad, alcoholismo, etc., su diagnóstico o tratamiento va a generar una profecía que se va a autocumplir.

La teoría sistémica en un comienzo planteó el aspecto comunicativo del síntoma. Lo consideró un mensaje – conducta y lo colocó entre otros mensajes.

Haley afirma que para que un síntoma sea considerado como tal debe cumplirse que:

– la conducta del paciente ha de tener una influencia extrema sobre alguna otra persona
– el paciente ha de indicar de algún modo que no puede conducirse de otra forma

Haley también define el síntoma en términos de la lucha de poder. Según esta opinión, en la base de la conducta sintomática se encuentra la aspiración a conquistar el control unilateral de la definición de esa relación. Las familias, para él, eran una organización en la cual los síntomas indicaban que se había formado una coalición entre diferentes generaciones contra un par y que dicha coalición era negada (“triangulo perverso”). Más tarde Haley vio que los síntomas aparecen cuando se produce una desviación o interrupción del ciclo vital (nacimiento del primer hijo, marcha del hogar del primer hijo, retiro o jubilación, etc). Todo esto nos permite volver a la idea del síntoma como solución, como conducta adaptativa, como intento de brindar respuestas adecuadas a profundas carencias y necesidades de otros.

Enfocar el síntoma como parte de un todo relacional significa considerarlo un eslabón en una secuencia que ocupa un lugar entre otras conductas precedentes y subsiguientes.

Un concepto íntimamente relacionado con el síntoma es el de juego familiar, desarrollado por Mara Selvini y que está orientado al esclarecimiento de los diferentes juegos familiares. Desde esta perspectiva se define el síntoma como la adopción de estrategias de acción especiales (Viaro, Mauricio):

– encubiertas: los síntomas obedecen a un plan estratégico diferente del informado explícitamente por el actor.
– Indirectas: lo que un miembro de la familia se propone obtener de otro no lo busca de modo directo sino a través de un tercero a quien recluta y modela encubiertamente.

En ocasiones el paciente identificado y su familia van adaptando, organizando y coordinando su vida en torno de la conducta sintomática. De esta manera se amoldan mutuamente y el paciente alcanza una posición de primacía y privilegio. Cuando el poder concedido proviene del síntoma, la persona no muestra disposición a renunciar al mismo.

Las crisis sintomáticas tienen un doble significado:

– un significado homeostático: en un determinado modo la crisis sintomática confirma una forma de comunicarse del sistema familiar y así contribuye a mantenerlo sin modificarlo.
– un significado autohomeostático. Denuncia dramáticamente la existencia de algo insoportable que altera el modus vivendi precedente y obliga a buscar ayuda fuera de la familia.

Problemas frecuentes de consulta en psicoterapia de parejas transculturales o mixtas

Las parejas transculturales han solicitado en nuestro estudio ayuda terapéutica por distintos motivos.

A)

Uno de los problemas frecuentes de consulta, que va a originar conflictos y posteriormente síntomas, se produce cuando la pareja necesita un periodo de adaptación a diferentes roles o situaciones que alteran la forma de vida o el esquema de convivencia que tenían hasta ese momento (normas, jerarquías, tipos de relaciones con lo externo). Diferentes puntos de vista del otro pueden ser percibidos por cada uno de los miembros de la pareja como una traición al proyecto en común. El tema de la diferenciación de roles es muy diferente en su conflictividad, de una a otra pareja. Esto influirá considerablemente en cada uno si uno de sus miembros proviene de cultura machista y de roles jerárquicos y convive actualmente con su pareja, de otra cultura, que no acepta dicha concepción, y que es a su vez coincide con la idea de distribución de roles actuales de las parejas en esa sociedad.

B)

Otro conflicto es cuando la pareja se conforma con una diferencia de roles por dificultades laborales, por ejemplo: un ecuatoriano que no consigue trabajo y su mujer es la que lo está manteniendo, siendo ella de otra nacionalidad, cuando en su país de origen él era el proveedor económico y ella la que estaba en la casa en sus tareas domésticas.

C)

Los problemas de los roles en la transculturalidad de la pareja pueden hacer eclosión cuando irrumpen los niños, por un lado se quiebra la idea de la similitud o igualdad entre ambos, lo cual es un obstáculo para la idea permanente de estar juntos. Si bien esto aparece no solamente en este tipo de parejas, es probable que la paternidad de uno o de ambos reavive sentimientos relacionados con la relación con los propios padres no resueltas y nuevamente recuerde el núcleo familiar del cual ellos quisieron huir.

D)

Para algunas la maternidad puede representar la confirmación de su identidad individual inicialmente, pero luego dada la continuidad de la dificultad de identificación inadecuada con su madre crearía posteriormente, graves problemas.

E)

Otros padres que no han tenido experiencia de una adecuada paternidad con su familia de origen, se ven como secundarios a no ser que ellos ejerzan un rol parecido al de la madre, de lo contrario optan por un papel de proveedor no implicado.

F)

Otro problema, es aquel que presentan las parejas: cuando existe un problema de status legal , vinculado a uno o ambos miembros, residente con permiso de trabajo, residente sin permiso de trabajo, residente a la espera de nacionalidad pero que se encuentra en paro, inmigrante ilegal que está trabajando con las ansiedades y angustias que ello conlleva, ilegal que se encuentra en paro y cuya pareja está trabajando y tiene status legal sin dificultad.

G)

Otro tema de disenso o conflictividad en las parejas es cuando el inmigrante quiere traer a sus hijos de un matrimonio anterior o a sus padres para reagrupación familiar.

H)

Otro conflicto grave es cuando una pareja, ambos inmigrantes deciden unirse, y atraviesan un proceso de duelo migración o de aculturación diferente.

I)

Otro síntoma grave es cuando una pareja decide unirse, sea por amor de ambos, de uno, o necesidad de los dos pero uno o ambos tienen un matrimonio o una pareja e incluso hijos en su país de origen. En este caso, el cual hemos asistido, intentan resolver la conflictividad sintomática con el nacimiento de un hijo en común, complejizando más la sintomatología en cada uno de ellos,

J)

Otros problemas frecuentes de conflictividad se dan cuando un miembro de la pareja es excesivamente dependiente del otro y éste rechaza o no está de acuerdo con tal situación, algo bastante frecuente en estas parejas. En una postura casi simbiótica madre-hijo, los celos patológicos pueden llegar a ser extremos. “Es el caso de una inmigrante americana casada con un español, quien a su vez estaba divorciado de un matrimonio anterior y era padre de una niña. Ella no toleraba las visitas quincenales de una niña de cinco años dado que sentía que su pareja le hacía más caso a su pareja que a ella”.

K)

Otra fuente de conflicto y generación de síntomas, tiene que ver con ataques a los mitos intocables de las culturas, discuten permanentemente sobre ellos sin llegar a acuerdo o por el contrario son incapaces de abordarlos, deteriorando en ambos casos la relación de pareja. En estos casos la negación del conflicto cultural había estado siempre presente pero no discutían sobre ello, había otros factores de seducción, atracción que unía casi fusionalmente a la pareja: sexualidad, cariño, cercanía, aceptación total de la forma de ser, expectativa de rol maternal, paternal cumplido idealmente por el otro. En estos casos el conflicto cultural estalla cuando las expectativas o los problemas adaptativos e interpersonales o de disenso se van incrementando. Es ahí cuando se arrojan los platos culturales y puede devenir la separación o simplemente un intento de consulta. En estas situaciones ambos se sienten insatisfechos, enfadados, diferentes, abandonados y solos.

L)

Otro problema frecuente de consulta es la mimetización en la cultura del otro y la negación o rechazo de su historia cultural o familiar, situación que en algún momento de la vida de la pareja pasa factura. “Es el caso de una mujer de creencia practicante católica, que abandona y niega su religión a fin de poder acomodarse a las exigencias y a la cultura musulmana, pasando a tener una dependencia masiva del otro, lo que genera una profunda depresión y aislamiento, originando crisis en la relación y motivo de consulta.”

Un aspecto interesante y conflictivo que acude a consulta en parejas trasculturales, es el de los síntomas diversos que se pueden presentar a propósito de la formación de dichas parejas. Pese al amor intenso y al deseo de estar juntos, en muchos casos la gran empatía y la cercanía emocional, el intento de esta pareja puede estar reflejando una necesidad de escape de una conflictiva familiar con los padres. Parecería que esta pareja transcultural que va a tomar un rumbo diferente al pautado por los padres de uno de ellos, puede representar un intento de diferenciación de su familia de origen y de igualdad con otro inmigrante, el cual a su vez es muy diferente de la sociedad de acogida.

Hemos observado que muchos miembros de parejas Transculturales ni toleran la similitud y por lo tanto eligen una pareja muy diferente a ellos, ni tampoco podrían soportar la diferencia, por lo tanto niegan que ellos entre sí son muy diferentes culturalmente. Esta situación está asociada al proceso que tiene que ver con la individuación, el cual es un proceso centrado en el núcleo del individuo y también en el núcleo de su cultura comunitaria. El proceso de individuación es aquel que plantea el reconocimiento de la unicidad del individuo, es un proceso prolongado, en el cual se van produciendo, incorporando y estableciendo figuras comunes que vinculan al individuo con su familia, con su comunidad y con su cultura. El proceso de diferenciación comienza en la relación madre-niño al verse reflejados como dos personas que se pueden tocar y reconocer una a la otra, continuando este proceso hasta la adolescencia, en el cual descubre otros significantes, primero con el padre y luego otros adultos. En este periodo el joven trata de separarse de ellos tomando distancia emocional e incluso geográfica.

Comienzan los viajes geográficos de autodescubrimiento que incluyen sus experiencias sexuales. En este periodo el adolescente se siente seguro y muy ligado emocionalmente a los padres o a las figuras parentales, lo que le permite tolerar las frustraciones, malestar o insatisfacción de ser diferente y por tanto tolerar diferencias. Este proceso de diferenciación continuará en un crecimiento sostenido lo que no implica necesariamente dar el portazo tanto a la cultura recibida de los padres como a los vínculos emocionales con ellos. En la formación de las parejas puede existir una gran oposición de las familias de origen, lo que da lugar a veces a rupturas importantes y dolorosas por parte de uno o ambos miembros .

Otro motivo de consulta frecuente en parejas o matrimonios trasculturales que solicitan ayuda terapéutica es la falta de cercanía, comprensión, cariño y sexualidad, así como una dificultad de entender las necesidades del otro. En este momento cada uno se encastilla en una rigidez y defensa a ultranza sobre los puntos de vista diferentes en torno a la cultura o grupos de pertenencia de cada uno de los miembros de la pareja.

Algunos de los conflictos enunciados de los que acuden a consulta, se pueden enunciar clínicamente de la siguiente manera:

– maltrato físico o psicológico
– discusiones frecuentes
– amenaza de separación y divorcio
– alcoholismo y consumo o abuso de otras drogas
– idealización y extrema dependencia de la pareja, debido a carencias afectivas básicas
– situación de celos de cualquier relación afectiva que tenga el otro miembro de la pareja
– dependencia afectiva tóxica
– problema de identificación sexual o aventuras de infidelidad (homosexual y heterosexual)
– trastorno de personalidad o personalidades inmaduras
– visión cultural rígida de uno o ambos miembros

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